4 de mayo de 2011

El inicio de un año que marcará mi vida: Segunda Parte


Fue una mañana calurosa. El día inició, como hace mucho no sucedía en domingo, alrededor de las 7 de la mañana. El objetivo era claro: obtener un número en la fila lo más cercano a 1.
Durante el viaje, sólo podía preguntarme -¿Por qué hay personas que están desde más temprano? Hora y media duró el viaje desde casa hasta la sede del evento. Al llegar, y al cruzar aquel umbral que significan las escaleras que nos regresan a nivel de calle, el escenario fue claro para mí: había más personas de las que había calculado. En mi quiniela mental, apostaba por 50; en el mundo real hubo más de 140.
Sin más remedio que tomar mi lugar en aquel número perteneciente a la decena de 140, la espera para recibir las pulseritas que certificaban mi "esfuerzo" por llegar temprano se prolongó hasta más allá de la hora con treinta minutos. Una vez con pulseras en mano, mi camino me llevó hasta la casa de mi niña. Más temprano de lo pactado, pero a tiempo para degustar un desayuno con un tradicional tamal, cortesía de la señora que estaba en mi camino.
Las horas hicieron lo suyo: irse. La hora planeada para regresar hasta el lugar del evento fueron las dieciséis horas con treinta minutos. Cuando fue el momento, mi niña y yo recibimos una serie de instrucciones, recomendaciones y estoy seguro que hasta bendiciones. Para ella y para mí significaba un momento muy especial, a pesar de lo que ya había sucedido en meses anteriores.
Con menos de treinta minutos de camino, llegamos hasta aquel lugar, que para ese momento, ya contaba con una gran presencia de individuos y grupos que estaban ansiosos por entrar, sin mencionar a todos los que fueron a hacer su "agosto en enero".
La espera fue larga. La entrada aproximadamente a las 6 de la tarde. El concierto hasta las 8:30 de la noche. Pero los ánimos no decaían. Era el momento más esperado de los últimos meses. Y la compañía no podía ser mejor.
Por fin llegó el momento de entrar, tomar un lugar a la izquierda del escenario (claro, desde nuestra perspectiva), tocar por primera vez la barra que supone la división entre los músicos y el staff con nosotros, los personajes que asisten a ese tipo de eventos. Me sentí emocionado de encontrarme por primera vez tan cerca, y ella también, tanto que se subió a esa división, y ese fue su lugar. Como vecino teníamos a un sujeto que con todo respeto, la primera vez que lo ví, pensé "Creo que es fan de RBD algún grupo pop", ya que portaba una especie de bufanda muy curiosa.
Con 2 horas y media de espera por delante, y música de fondo que ni yo ni ella conocíamos, nos centramos en contarnos experiencias musicales, su primer concierto y el mío. Los minutos se fueron y tuvimos una grata sorpresa: hubo banda telonera. La verdad, yo nunca había oído hablar de ellos, pero amenizaron la espera (y aún no cumplo mi promesa mental de comprar su disco).
El momento llegó. El lugar se oscureció y sonó "Samadhi", el intro del último disco de Epica. Uno a uno comenzaron a salir los integrantes. Mark, Isaac, Arien, Yves y don invitado Oliver. Como era de esperarse, todos en ese lugar comenzaron a gritar y a empujarse hacia el frente. Terminados los acordes de ese breve intro, se dio paso a "Resign to Surrender", primera canción formal, y que inicia en todo concierto, por razones obvias, con coros grabados, dando paso a los grunts de Mark para el éxtasis de todos. La mayoría "washa-washea", así como yo, hasta que por fin aparece Simone. Todos comienzan a gritar de nuevo, como si ella representara una suerte de semi-diosa que mueve masas. Teléfonos celulares por todos lados, y asistentes cantando al unísono cada letra de la canción.
La segunda canción, para el frenesí de todos, una vieja conocida: "Sensorium". Todos comenzamos a brincar y decir "eh" al ritmo de la música. Al menos yo temía que apareciera una "pulsera voladora" como en mi primer concierto, pero afortunadamente nunca llegó. De nueva cuenta, todos al unísono cantan (o gritan como... algunos atrás de mi niña) cada letra de la canción aunque ni se la sepan. Por alguna razón bastante ajena a mí, ésta es una de las canciones más esperadas y aclamadas por todos... tiene un "no sé qué" que prende a todos. ¿Será que se presta para que todos brinquen? ¿Será que es del álbum que muchos consideran el mejor? ¿O será que es de las canciones que llevamos tatuadas en la mente al ser de las más escuchadas por ser la primera canción formal de un disco de Epica? 
Como cada concierto, entre cada canción existe un pequeño momento en el que Mark o Simone se comunican con todos nosotros... bueno, hacen varias preguntas al estilo "Sí/No" y todos contestamos lo más fuerte... recuerdo un comentario de Mark "Si por mí fuera, tocaríamos aquí cada semana".
La primera sorpresa personal de la noche: "Fools of damnation". Acostumbrado a escucharla casi al final de los conciertos, esta ocasión tomó el lugar 3 (4 si contamos el intro). Esta canción simplemente me encanta y el coro me enchina la piel. Los celulares, las cámaras y el coro improvisado, conformado por todos nosotros están a tope. Llega el momento del coro y comenzamos a brincar y cantar... y ahora a "gruntear" junto a Mark. Sé que no soy el único en éxtasis, pero sí el que más grita a los alrededores. La voz de Simone retumba por todo el lugar: Fool, dance with me again.
Algunos extrañan a Coen, que se quedó en su casa para recibir a su primer hijo, que fue niña. La siguiente canción fue "Unleashed", presentada como es costumbre, como su más reciente single. Al ritmo de "Unleashed", brincamos y atrás de mí comienzan a cantar la totalidad de la canción. En lo personal, no es una de las canciones que más me emocionan, al igual que casi todas las que han elegido como singles, exceptuando "Feint" y "The phantom agony" (Quien sabe por qué). Pero ya estando ahí, se vale cantar los pedazos que sí me sé junto a todos.
Hilada a la canción anterior viene "Martyr of the free word", para delirio personal y para que todos comencemos a brincar de nuevo. Una de mis canciones favoritas de este álbum. Hasta el momento todo ha sido agradable, a la altura de todas las expectativas, y al mismo tiempo de disfrutar, cantar, fotografiar y luchar contra los de atrás, comienza en mi mente un juego de apuestas: ¿Qué canción sigue? ¿Será "Menace of vanity? ¿Será del Consign to Oblivion?
Un momento de silencio... "Cry for the moon". De nuevo ese sentimiento de frenesí se apodera de todos. Una de las canciones más esperadas (y eso que siempre la tocan), bautizada como la canción más famosa de Epica, y todos acompañamos a Simone. ¿Quién necesita un coro? El Circo Volador, con una sola voz, como si se tratase de un himno... y el momento del "headbanging" ha llegado...
Momento para recuperar el aliento, la voz y un poco de lo que haga falta. Como se hizo costumbre desde Miskolc, y un tema que de nuevo me hizo recordar el pulserazo, llega "The imperal march", donde lucen todos los integrantes, excepto Simone (evidentemente).
¿Y los temas del Consign to Oblivion? No importa, ya que sigue mi canción favorita, el momento esperado de la noche... el momento de la canción y el mejor recuerdo que tendré de este concierto. Mis manos se unen a las de mi niña, mientras Simone hace gala de su voz en "Tides of time", la canción que en este momento puedo llamar "la más hermosa que he escuchado" y que está cargada de una enorme energía sentimental personal. Como sucedió durante la primera vez que la escuché en vivo, mi piel se enchina y las lágrimas aparecen. Me esfuerzo por no arruinar el momento, pero todos quieren presumir que conocen la letra.
"Blank infinity". Tampoco de mis favoritas, aunque debo reconocer que en vivo se escucha muy bien, y vaya que mi niña la disfrutó. Este momento se presta para que comience a desesperarme al no escuchar "Menace of vanity", ya que si algo es seguro, es que "Quietus", "Sancta terra" y "Consign to Oblivion" llegarán.
Toda especulación crece, pues aparace "The obsessive devotion", canción que no escuchaba desde mi primer concierto, pero que me decía que la otra canción que esperaba no llegaría.
Una sorpresa para algunos, algo que ya no era noticia para otros, pero sí significaba que el final estaba cerca. "Kingdom of heaven". Una canción que levantó mucha expectativa, pero que al menos a mí me defraudó. Un uso excesivo de las partes gravadas, incluso de los versos de Mark. Además, resulta larga y si no te enganchas desde el principio, resulta que terminas diciendo (aunque lo sabes): ¿a qué hora se acaba?
El escenario se oscurece... de aquí en adelante, sólo restan tres temas más. Isaac sale al escenario y lleva a cabo, como el mismo lo dice, una tarea que le corresponde a Coen, ahora ausente. Pronto, Isaac se coloca en el teclado y comienza a tocar un tema que reconoceremos momentos después. Oliver regresa después del clásico "¿Quieren más?" No hay equivocación, es momento de escuchar "Sancta terra". Pienso que la canción anterior ha recortado el tiempo del concierto y el playlist, pues tradicionalmente la canción actual es el principio del fin.
Puños al cielo... es momento de "Quietus". Con la euforia y confusión anteriores, este tema parecía olvidado, pero también era de los más esperados... casi un himno al igual que "Cry for the moon". Sabemos que el final está cerca, y una idea recorre mi mente: que no termine, que haya más.
Un momento de silencio... gritos del público y... sí, ha llegado el momento final. La tristeza es evidente. Pero el tema no puede ser mejor. "Consign to Oblivion" comienza a sonar... la mejor canción para terminar (y como ya es una costumbre). Es una de mis favoritas, representa el final del concierto, así que a disfrutar y cantar.
Tras poco más de hora y media, nadie se mueve de su lugar, porque todos sabemos que Mark y alguien más regresará para regalar algunos minutos... los miembros del staff nos "invitan a regresar a nuestros hogares", mientras yo camino unos escalones arriba para conocer el motivo de una excitación al otro lado del escenario: Mark ha aparecido, junto a Isaac. Tras unos intentos para llegar hasta el punto donde se encuentran, sin lograrlo, un alma bondadosa surge de entre el puñado de gente y me dice "préstame tu boleto". De esta manera, logré tener unos garabatos (jajaja, ni parecen firmas). Fue así como este evento terminó.
PD: en la realización de este breve relato, fue necesario reproducir una lista que tengo en mi iPod para ambientar, debido a que ya pasaron algunos meses y muchos detalles olvidados, como la fulana que se metió a la fila en la mañana, o el amigo vecino fan popero que permaneció sin moverse hasta que aparecieron Mark e Isaac. Por tanto, la realización de este texto me tomó casi dos horas, duración aproximada de la lista del iPod que contiene todas las canciones del concierto.

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