31 de enero de 2009

Como en los viejos tiempos

De nuevo las páginas de este viejo cuaderno son mis cómplices; justo a lado de un texto de antaño escrito hace años. La vida da giros constantemente: nos regala lecciones importantes (como el no faltar a las tradiciones de fin de año); hace notar a todas esas personas que están a tu alrededor incondicionalmente y que tal vez no hayas notado todavía; y cruza en tu camino a personas interesantes, de esas a las que da gusto conocer e intentar decifrar.

Como en los viejos tiempos, el mundo se detuvo para que yo pudiera notar la presencia de esa persona. Como en los viejos tiempos, todo ha comenzado con una mirada (tal vez correspondida).

Me tranquiliza saber que no todo es como solía ser: no tardé años para atreverme a dejar de ser un mero espectador, tampoco he perdido la cabeza ni empezado a construir castillos en el aire.

He redescubierto aquello a lo que llamo especial a través de los ojos y la mirada de otra persona. Una de las tantas partes de mi yo interior que creía desaparecida se ha vuelto a manifestar.

Sin embargo, es demasiado pronto... Aún no es tiempo de dejarse llevar ni permitir que cierto estado mental se apodere de mi sistema, a pesar de ser una de las pocas circunstancias que nos recuerda que estamos vivos; y que nos hace querer dar lo mejor de nosotros, compartir todo aquello que está reservado para seres extraordinarios; en otras palabras, lo que nos brinda inspiración para afrontar los retos de esta vida.

En el pasado, e inconcientemente, la música que solía escuchar contaba una historia futura que nunca creí que llegaría en aquel entonces. Recuerdo que deseaba que eso no fuera de esa manera, pero ahora, gracias a un gran amigo y a sus canciones, no me queda más que esperar que mis deseos encuentren la manera de colarse al mundo real.

19 de enero de 2009

El inicio oficial del camino


A través de varias ocurrencias en mi vida estoy seguro de que nosotros construímos nuestro futuro, nuestro destino, nuestra suerte. Ya sea con varios consejos de un gran amigo: "tú eres quien debe escribir los finales de tus historias" (ITO), o simplemente porque es necesario quitarle las ruedas de apoyo a la bicicleta.

Las personas (o al menos yo en algunas ocasiones) son muy representativas y buscan cualquier pretexto para tener presente una fecha en especial en la memoria (me suenan "el día del amor y la amistad", "el año nuevo", etc.). Así que siguiendo esa tendencia, desde hace unos meses atrás, en mi calendario personal, estaba marcado el día 19 de enero de 2009 como el inicio del díficil camino que me llevará a la realización de una gran ambición. Como toda buena fecha representativa, el día de hoy estuvo enmarcado por la confirmación del casi asesinato de mi tiempo libre.

Soy sincero, las últimas fechas (considerando semanas o incluso meses) no se caracterizaron por mi productividad, sin embargo, creo que es algo que voy a extrañar.

El sueño de todo profesor dedicado (por establecer un adjetivo válido) se ha cumplido: a partir de este inicio de año, he convertido a la escuela en una actividad de tiempo completo (donde la jornada ya es equiparable con la jornada laboral). Uno de los principales objetivos de esta situación lo he definido como "hacer méritos", y la mejor traducción sería ganar habilidades en tiempo récord, ocuparme de cosas a las que no había tomado importancia y comenzar a desarrollar de manera (más) productiva aquellas que ya me ocupaban.

En fin, con el inicio de esta "carrera contra el tiempo" sólo me nace un deseo (y que tiene mucho que ver con los "carteles informativos" que se encuentran distribuídos por toda la benemérita): espero de todo corazón que el sindicato de trabajadores recuerde que hace un año perdieron más de lo que ganaron; que a pesar de que todos deseamos una mejora en nuestros ingresos (y que sinceramente lo que tenemos casi no alcanza para nada), un incremento del 25% a su salario escapa a toda posibilidad real; a pesar de que el derecho a huelga es constitucional, la universidad es de y para los alumnos, no del rector. Creo que ya fueron muchos deseos...

14 de enero de 2009

El fantasma de la mercadotecnia

Después de las constantes interrupciones a la entrada de ayer, y después de una sesión musical que se prolongó hasta las dos de la mañana, mi mente fue capaz de encontrar un tema, a partir del cuál podrían derivarse algunos otros escritos; sin embargo y hasta el momento, sólo está contemplado uno.

Como sea, el día de ayer reflexionaba acerca de lo grato que es poder escuchar una canción o un disco de un grupo musical sin necesidad de recurrir a los grandes escaparates, es decir, sin que ese trasfondo que hay tras una "recomendación" en un canal de televisión, en una revista musical o en una estación de radio. Creo que para nadie resulta extraño que todas esas actividades no son más que un show montado por la mercadotecnia.

No es un secreto que todos los días, en cualquier lugar, en cualquier momento del día e incluso lo que sea que estemos haciendo somos víctimas de un ataque masivo de anuncios publicitarios: si prendes la tele en cualquier canal seguramente verás una marca; si sintonizas el radio (para los que tienen la opción de hacerlo) muy probablemente escucharán un comercial antes que una canción; si viajas en el autobús o en el Metro, etc. Las marcas están por todas partes.

Tal parece que la mentalidad del sistema económico actual (búscale valor a todo) cobija a la perfección a este fenómeno (no se me ocurre alguna otra palabra), que tal vez en un principio lo que perseguía era dar a conocer productos (o lo que fuere), pero que con el tiempo y hasta nuestros días ha mutado en un montruo que, parafraseando al fundador de Sony Akio Morita, ya no está satisfecho con "satisfacer" necesidades, sino que se empeña en crearlas.

Es así que la palabra necesidad alcanza nuevas dimensiones en nuestros días. Lo que es necesario para nosotros (y aquí se pueden citar tantos ejemplos, pero creo que el más representativo es un teléfono celular. ¿Cuántas y cuántas personas no pueden dejar sus hogares si no llevan consigo su telefonito?) no lo era antes para cualquier ciudadano del mundo que pudieramos elegir. Y además, al igual que uno que otro problema más, no respeta nada ni a nadie, y la música no se escapa.

Tal vez alguien que ya se haya cruzado en mi camino y que conozca (al menos por nombre) un poco de mis gustos musicales se pregunte: ¿por qué tiene que irse tan lejos (en el sentido literario) para conseguir un grupo musical? En parte, la pregunta anterior encuentra sus respuesta en la influencia de la mercadotecnia sobre las mentes de los ciudadanos mexicanos (me refiero claro a los habitantes de las ciudades porque creo que, hasta cierto punto, los habitantes rurales escapan un poco a dicha exposición).

En este país cualquiera puede triunfar (musicalmente hablando, y dejando a un lado el prejuicio de que eso no lo puedo considerar como música), y en gran parte (si no es que toda) es gracias a la estrategia mercadológica que se utilice. Si fulanito que sale en la tele que le gusta "x" grupo, "x" se hace "súper" popular; si en MTV sale zutanito, zutanito es un "músico" de calidad; o si un locutor de radio ofrece su valiosísima opinión en su programa sobre "el artista de México", todo su auditorio se lo cree. Hasta este punto no he encontrado la capacidad crítica de las personas, pero creo que es mejor ni esforzarse.

Lo anterior conlleva a que la mayor parte del tiempo nadie se dé cuenta de la realidad de "sus" artistas, y con esto sólo ocasionan que la mercadotecnia siga y siga alimentándose de la ignorancia de las personas. No tengo nada personal, al final todos somos seres humanos llenos de virudes y defectos, pero: ¿alguien ha escuchado "cantar" a la vocalista de Belanova en vivo?, ¿algún seguidor de Luis Miguel sabe que se roba "sus" canciones (bueno, los compositores con mucho gusto se las regalan para que tengan la suerte de ser interpretadas por tan grandioso personaje, y son mera difamación todas las ocasiones que se ha visto envuelto en problemas legales)?, ¿algún padre de familia responsable (y no persinado) se preocupa por conocer las "letras" del reggaetton que tanto le gusta bailar a su hija (sé que la mayoría de las canciones necesitan a mentes brillantes y extraordinarias para su composición, pero hay otras que de verdad dejan pensando que nos preocupemos más por el contenido adulto de una película para mayores de edad que lo que podemos escuchar en cualquier radio)? Como sea, nada más hablo al tanteo.

Ya he dado muchos argumentos negativos por darles un nombre, así que es tiempo de dar argumentos positivos, aunque de hecho, se resume en uno: que alguien sea verdaderamente feliz, y que su felicidad no sea impuesta o que no sea de alguien más, como resultado de escuchar a su artista favorito, sea quien fuere, del género cualquiera es válido, ya que a manera personal creo que esa es la esencia de la música: transmitir emociones (del autor) a la persona que escucha. Y es así como llego al siguiente punto: no se dejen llevar por la primera impresión, ya que seguro ésta está manipulada por la mercadotecnia.

13 de enero de 2009

Sin un motivo.

Pues después de estar marginado un poco de este sitio a causa de la inactividad mental que ocasiona el periodo vacacional y la infección que aún ataca a mi garganta, regreso, pero lo hago sin tema para escribir, sin motivos específicos, es decir, por el mero placer de hacerlo, pues se trata de traer a la mente algunas memorias cuando en un futuro lea esto.

A pesar de que el día de hoy me siento muy motivo a escribir con respecto a la burocracia, o las bondades de los servidores computacionales de la época moderna que facilitan los trámites por Internet, no terminaré con la paz que hay en este sitio.

Las últimas reflexiones me han llevado a caer en temas que ya en un pasado he analizado y he concluído, sin embargo, aún no termino de comprender por qué si conozco algunas respuestas, simplemente no realizo acción alguna... Supongo que en el fondo no lo necesito (o creo no necesitarlo).

El día de hoy, que marca el regreso momentáneo a las actividades escolares (y con ello el inicio de trimestres intensivos, para hacer méritos ... ), estuvo enmarcado por la pregunta: ¿qué es lo peor que te puede pasar cuando la chica (niña, mujer, joven, etc.) que te gusta anda con otro? Bien, he de confesar que el tema es digno de aparecer en cualquier "revista" cuyo nombre empiece con "E" o qué se yo, pero sin duda es algo a lo que nos enfrentamos varias veces (tal vez más de las que necesitamos) en la vida. Pero no entraré detalles, para evitar caer en ejemplos particulares. Esuna situación que si bien he vivido, pero que no corresponde a mi realidad en este momento.

Creo que no sabemos identificar claramente las oportunidades que se nos presentan; que no siempre estamos dispuestos a arriesgar, ya sea por experiencias pasadas o porque no terminamos de encontrar argumentos válidos para hacerlo; o que simplemente no es la persona por quien lo haríamos. Aún así, cualquier idea desprendida de lo anterior no aplica para mí, porque muy en el fondo sé que estoy negado.

Ya casi ha pasado la primera mitad del primer mes de este año, mis prioridades quedaron establecidas desde hace ya un tiempo, y es hoy, cuando tal vez la más insignificante de ellas se ha cumplido, así que me brinda un poco de esperanza para recorrer un camino lleno de retos y metas que cumplir.

Para despedirme, esta vez dejaré una imagen que tomé hace algunos meses, y que casi provoca una lucha contra unas decenas de abejas.

7 de enero de 2009

El fin a la tregua invernal

A raíz del perido vacacional (que en mi caso se extiende hasta el 19 de este mes) no hay más que un enorme periodo de reflexión (¿y por qué no de critica "destructiva"?) hasta nuevo aviso...

En los últimos días del año (como es costumbre), asistimos al mejor show dado por las personas; al parecer, y por única ocasión en el año, actúamos con nuestra mejor máscara, es decir, todos reflejamos una aparente paz, tranquilidad y comprensión hacia los demás. Sin embargo, a 7 días de iniciado "el nuevo año", esta máscara no ha dejado más que un recuerdo en nuestras mentes.

Al caminar por la calle, al utilizar un convoy muy concurrido del sistema de transporte colectivo, o al intentar descender de un autobús de pasajeros, es notable que la paz y tranquilidad han abandonado a la persona de a lado. De nuevo, regresamos a nuestra cotidiana molestia, causada por el niño que sin querer nos ha golpeado (muy levemente) un brazo; de nueva cuenta los choferes del transporte público regresan a sus antiguas herramientas de intimidación hacia sus colegas (cerrones, dimes y diretes, etc.). Ya nada queda del "espíritu navideño" (lo cuál no hace más que comprobar que está del lado de los regalos materiales).

Si en más de una ocasión nos detuviéramos a pensar que no todo tiene una causa, o no todo es con la intención de molestar, este mundo podría ahorrarse muchos disgustos. Como sea, es necesario regresar a la antigua rutina.

Escapando al tema, en los últimos meses se ha desarrollado todo un fenómeno (creo más en el truco publicitario para hacernos creer lo anterior, y para caer en el consumo de los productos) en torno a una serie de libros, y posteriormete a una producción cinematográfica basada en. Como no soy un erudito en el tema, y cada quién es libre de entretenerse con lo que guste, lo anterior sólo era la justificación para la imagen que coloco, que nada tiene que ver con la crítica, pero que de verdad me hace respirar profundo esta joven mujer.

5 de enero de 2009

El camino hacia ...


A través de este sitio es muy probable que dé a conocer aspectos de mi vida que tal vez en primer lugar pasen desapercibidos. A pesar de que tengo años escribiendo en lugares donde extraños pueden leer, comentar o fusilar lo escrito, es la primera vez que lo hago en un sitio destinado exclusivamente para ello.

La motivación para abrir un espacio como éste es el de concebir en el largo plazo cuál fue mi transitar en esta vida para lograr la meta que me he propuesto (y que no comentaré, lo dejaré para los pocos que ya la saben). Es entonces un espacio para las reflexiones, pero como sé que en algún momento puede llegar a ser muy tedioso o aburrido, no cerraré nunca la posibilidad de escribir algo sobre las viviencias diarias, las "buenas costumbres" (eso lo acabo de decir en una conversación por el Messenger), la música que es lo que me mueve, en fin, de lo que sea.

Creo entonces que este espacio albergará muchos de los sentimientos que desarrolle a través de los años venideros, ¿y por qué no? será un espacio para practicar la redacción.

Entrando en materia, tal vez no existe un mejor nombre para este sitio, a pesar de que uno de mis principales problemas es ese. Sin embargo, y con todo y que suena a farolada, refleja (y expresa) el fin último. Y qué mejor que iniciar a escribir que en una noche (más bien madrugada), donde las ideas se confunden con el mundo de ensueño. También es curioso que es en un día que, en algunos años atrás, era sinónimo de ilusión y esperanza. Pero la gente crece y parece perder la capacidad de asombro. Para no ser víctima, ni parte de ese círculo vicioso, esta noche aspiraré a la realización de todo lo que me proponga para este año.

No dudo que el camino estará lleno de pruebas, pero creo que en ello radica el encanto de esta vida. Por el momento, es hora de concluír, y de tratar de conseguir unos 14 o 16 dólares para comprar cierto disco que no venden (ni venderán) en este país. Es así como ha llegado el primer adiós.