13 de febrero de 2009

A favor de los pequeños grandes detalles

Fue necesario entrar al terreno del ensueño para hacer a un lado (por un breve momento) todos los pensamientos que tienen tomada como rehén a mi mente. ¿Y cuál es el motivo? Sencillamente decir lo que pienso de este circo que se desarrolla alrededor de la víspera de la primera quincena de febrero.

No soy partidario de las fechas importantes, ya que me resulta hipócrita el que "sólo por un día fingimos olvidar todos nuestros rencores, defectos y fallas para darnos amor".

Es una muestra de la poca capacidad que presentamos para realizar juicios, y la prueba fehaciente de que somos presas de un sistema consumista. ¿El amor o la amistad se compra? No voy a negar que es placentero recibir algún presentesen estos días (y no sólo me baso en el que está próximo a celebrarse, me remito a cumpleaños[respeto únicamente los cumpleaños de mis amigos y familia, que son verdaderas fechas especiales], navidades, días del niño, etc.), pero la mayoría ha perdido la noción de lo que realmente podría simbolizar tal fecha, y se preocupa única y exclusivamente en dar el regalo más costoso para quedar bien.

Atrás quedaron pues aquellos sencillos presentes con los que reconocíamos a esa persona que estuvo ahí cuando la novia nos dejó; aquella que nos brindó palabras de aliento cuando se presentó un problema en la escuela; aquél que sin dudarlo nos prestó su humilde casa para hacer la fiesta que tanto queríamos organizar. Como sea, ¿por qué no dar algo que el dinero no pueda comprar? Es decir, regalar cosas que hacemos nosotros mismos. ¿Por qué no regalar una sonrisa cada vez que alguien hace un comentario desatinado? Al final, todos somos seres humanos y podemos cometer errores. O si la cuestión es regalar algo material: ¿Por qué no organizar un sencillo intercambio, donde se dé aquello que la otra persona desea?

Al igual que en otras fechas especiales, desde hace unos años tengo la buena costumbre de escribir algo para todos aquellos seres que se han cruzado en mi camino y me han regalado parte de su existencia.

En primera instancia, este mensaje estaría divido en dos: la primera parte la descalificación de la "tradición" y la segunda un breve reconocimiento público para las personas que día a día comparten y me dejan compartir nuevas experiencias. Para entrar en materia, lo haré como casi nunca lo hago en textos del dominio público: con una confesión. Nunca imaginé, desde el momento en que llegué a la benemérita UAM y hasta hace unos pocos meses atrás, que podría encontrar a tantas personas, quienes día con día, se encargan de recordarme la verdadera belleza de esta vida.

También faltando a mi tradición de nunca escribir nombres, esta vez la ocasión lo amerita, pero antes de hacerlo, quiero hacer la aclaración de que en mi universo existen varias clasificaciones para las personas con las que convivo: en primer lugar mis hermanos no sanguíneos (de los que ya he hablado con anterioridad), mis amigos y mis compañeros.

Así, el orden en el que pudiera escribir los nombres no refleja ni más, ni menos importancia, quedará en cada quién interpretar en dónde es que se encuentran dentro de tal clasificicación. Por eso, quiero agradecer a los Sres. Iván y Pablo por estos años a mi lado, lleno de experiencias (nuevas y viejas) enriquecedoras, bromas y carcajadas hasta desfallecer, y por toda la sabiduría emanada de nuestras filosofadas (aunque últimamente les he quedado mal, por no encotrarme en la mejor situación mental). A Paul y Rubí, por enseñarme que a la UAM va gente de primer mundo, no saben lo agradecido que estoy porque se hayan cruzado en mi camino, ambos son gente grande. Maribel (espero que leas esto), ya he comentado lo encantado que estoy de tenerte cerca de mí (sobretodo por las expectativas que tenía hace unos años y que comenté contigo hace no muchp), la dinámica de mis últimos mensajes ha sido dar indicios, desde mi perspectiva, del porqué de nuestra amistad, he aquí otro de ellos: estuviste ahí en el momento y con las palabras que más necesitaba, además, gracias a ti ahora hay asuntos escolares que tienen mucho sentido y que antes no lo tenían (como citar, jaja). Para Daniel, Eliuth y Pamela, mención especial, por compartir y saber escuchar, con ustedes comencé a confiar de nuevo en las personas, descubrí que puedo descubrirme a través de los acertados puntos de vista de gente inteligente. Con Karen, Magalli y Brianda no encuentro las palabras más adeacuadas para decir: ¿en dónde se habían metido? ¿Cómo pasaron 4 trimestres lejos de mí (¿se nota el ego?)? Afortunadamente ya se los dije en persona, pero aquí lo repito: son personas muy importantes para mí. Marvin, Carlos, Paola, Piloto (jaja), eso de no ir all los entrenamientos mermó considerablemente el tiempo de convivencia, sin embargo, ustedes me enseñaron el valor del trabajo en equipo, prometo ir a darme mis vueltas a las canchas más seguido, personas ocupadas. Norma, me debes una salida (y lo digo así para disfrazar las que yo debo), y a pesar de que aún defiendes a cierto individuo, te estimo mucho y quisiera llegar a conocerte más. Ivette Heredia, siempre has estado ahí, gracias.

Mención aparte merecen todos aquellos que, por algún motivo (como el cambio de escuela) nos encontramos alejados. En esta categoría incluyo a Jazmín (¿he dicho que te quiero y te respeto mucho?), Walter, Josué, Luis Felipe, Jessica, otro Carlos, Pam, Gabriel, Dulce (tú sí me diste la sorpresa para el año completo), Melissa. Y también, con los que las cosas no han terminado de cuajar: Vero, Senyase, Alejandra, Ivette, y compañeros varios de la UAM.

Como sea, si algún nombre se me fue por ahí, por algo será... Es broma, ahora que lo hago de esta forma, sé por qué omito nombres, es muy difícil recordarlos a todos. Con lo anterior prentendo dar un reconocimiento extra a todos aquellos que me han demostrado (aún con un pequeño "Hola, ¿cómo sigues?") su interés en mi persona.

Crean que, cuando yo sea perfectamente solvente económicamente, la dinámica será otra... Es tiempo de decir (una vez más), gracias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario