5 de enero de 2010

Érase una vez un blog


Parece inevitable que abandone el lugar que tantas veces me ha servido para plasmar algunas palabras... es algo que se repite desde que "Spaces" de Microsoft era la única opción al alcance de todos. En un ejercicio para no dejar que eso ocurra, y motivado por una frase que ha recorrido mi mente desde el día de ayer, aquí estoy, una vez más escribiendo unas pocas palabras.

En primer lugar, pediría que olvidemos por un momento la relatividad en algunos de los conceptos, tales como "bueno", "malo", "mejor" o "peor". Es entonces que llega una cuestión: ¿qué es lo que hace mejor a una persona, en comparación a otra?

Demasiadas personas se inclinan casi por defecto a pensar que alguien es mejor por su capacidad intelectual. Algunos otros por los logros con los que puede ser recordada esa persona. Pocos consideran la madurez (otro aspecto relativo, pero en el que podría aventurarme un poco). Y al final, desde cualquier perspectiva fuera de la persona que emite semejante juicio, cualquier opción que se elija es errónea.

Por ejemplo, si nos inclinamos por un ser con amplias capacidades intelectuales, estamos eligiendo a una persona que casi seguramente toma el papel de juez en la vida de todas las personas que se encuentran a su alrededor; una persona poco flexible en sus decisiones y en sus ideas... y que, a manera de resumen, solemos clasificar como un "sabelotodo", de esos que caen mal.

Ahora bien, si "calificamos" a esa persona por sus logros ("tangibles" en la mayoría de los casos), pues entonces perdemos de vista que esa persona fue una para conseguir el logro 1, y que además tuvo una preparación especial para esa situación 1; que necesariamente cambió y se adaptó para conseguir el logro 2 (con su respectiva preparación para la situación 2); es decir, consideramos un pequeño instante de su particular actividad, sin tomar en cuenta entonces otras virtudes, otros defectos y otras habilidades.

Ahora bien, entrando a terrenos peligrosos, aquellos de lo complejo y lo relativo, tenemos la madurez. ¿Qué es lo que nos hace maduros? Otra cuestión, ¿ante qué eventos nos funciona tal madurez? En primer lugar, como el tiempo no existe mejor mentor. A través de todo lo vivido somos capaces, en la mayoría de las ocasiones, de establecer puntos de aprendizaje, que a su vez nos llevan a saber comportarnos en determinadas ocasiones; es así como aprendemos, como lo dice la teoría de mi sacrosanta carrera, a tomar decisiones a partir de información; como segunda característica, el círculo de personas a nuestro alrededor también influye de manera considerable: no podemos comparar a los compañeros de trabajo con los compañeros de clase; en mi particular caso (y sin afán de ofender a nadie), no puedo comparar a mis compañeros de la Universidad con aquellos a que corresponde mi edad (simplemente fuimos formados en momentos distintos... mientras nosotros vivimos el crecimiento de Internet, por ejemplo, ellos simplemente ya lo conocían desde que llegaron a la secundaria). En segundo lugar, al ser seres tan complejos, y ante las situaciones que enfrentamos que no dejan de serlo también, no podemos aplicar "reglas de comportamiento" ante ellas. Es decir, lo que nos sirve para otra cosa, pues no necesariamente nos sirve para otra.

Y todas estas líneas vienen simplemente porque siendo humano, un ser imperfecto, he sentido un ataque a mi vanidad... y a través de estas sencillas líneas quiero justificar mi respuesta a semejante ataque. Parafraseando las palabras de cierto ánime que ví hace algunos ayeres (y que recuerdo perfectamente), quisiera escribirlas ya que, a pesar de ser tan sencillas, expresan todo lo que puedo decir "en contra" de esas ideas: "yo soy yo, y no necesito ser nadie más".

Para finalizar, expreso mi completo rechazo a las demostraciones que algunos piden de manera indirecta; creo que no necesito demostrarle nada a nadie, simplemente quien esté cerca de mí, y conviva conmigo tendrá las respuestas que busca... nunca las obtendrá de una "demostración pública y obliga". Saludos.

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